Números y Museos

Números y Museos

El equipo de la revista ‘Más Castilla y León‘ nos deja que, de vez en cuando, lancemos algunas ideas en su versión de papel que luego traslada al plano digital.
Hoy vamos a recuperar una de estas colaboraciones. Se publicó en 2017 pero la pandemia/crisis y la necesidad de quedarnos cerca de casa ha puesto otra vez de moda.
Lástima, nos hubiese gustado que envejeciese antes…

Números y Museos

Rafael Varón. Arqueólogo. ArkeoClio

Es posible que a mucha gente le sorprenda este dato: durante la crisis –si es que ya se ha terminado– las visitas a los museos de la comunidad han crecido enormemente. Los años de bonanza económica ya fueron de aumento anual de visitantes, pero los tiempos negros que vivimos entre 2008 y 2016 fueron los de auténtica ‘bonanza’ para estas instalaciones culturales.

Rafael Varón. ArkeoClio

La razón es relativamente sencilla de explicar; hemos tenido menos dinero para gastar pero seguimos teniendo la necesidad de salir de casa y ver algún mundo distinto al habitual. Quizá ese otro planeta que buscamos en nuestro tiempo de ocio estaba más a mano de lo que parecía y lo teníamos –tenemos– a un corto paseo de nuestra casa.

Porque entre esos numerosos visitantes hay muchos de allende Castilla y León, ya sean nacionales o ‘guiris’, pero no es menos cierto que muchos de ellos son los hijos e hijas de la comunidad, sus pensionistas… en definitiva es usted mismo, residente en Castilla y León.

Más allá de nuestras menguantes capacidades económicas hay que tener en cuenta otros factores que han ayudado a incrementar estos números. Me parece evidente que en los años que no hemos sido asiduos de estos lugares –museos, centros de interpretación de yacimientos, villas, parques naturales, románico, castillos y un larguísimo etcétera– estos han crecido en cantidad, sí, y sobre todo en calidad.

2 Museo de la Minería en Barruelo de Santullán, Palencia
Foto publicada por ‘Más Castilla y León’


Este segundo parámetro, el cualitativo, lo ha ejercido usted mismo. Ha visitado ese espacio o dotación y la propuesta que ha recibido le ha gustado; lejos de adentrarse en un espacio carpetovetónico se ha topado –oh, sorpresa– con que los recursos expositivos permiten una mejor lectura y comprensión de los objetos que se muestran. Y en muchos casos –oh, fastidio– le han hecho participar del nuevo espíritu de estas instalaciones, y ha tenido que jugar, pintar, seguir a un rey o a un indígena prerromano, tallar una herramienta prehistórica o incluirse activamente en cualquier iniciativa que se le ha ocurrido al equipo de trabajo de estos centros: ¡se ha divertido!

Reconózcalo: le ha gustado, le ha sorprendido y ha recomendado la visita de tal o cual lugar. Se ha convertido usted en agente dinamizador de nuestra oferta cultural y de nuestra maltrecha economía.

“Tenemos menos dinero pero seguimos sintiendo la necesidad de salir
de casa y ver un mundo distinto al habitual”

No obstante, si repasamos las cifras y los lugares vemos que esos incrementos no son lineales, ni se producen en todas nuestras instalaciones. ¿Por qué unas suben y otras bajan de manera preocupante? ¿Por qué la crisis ha sido benévola con unos y con otros se ha comportado como un martillo pilón?

La difícil respuesta quizá tenga que eliminar el factor ‘crisis’ del enunciado de este problema. Al igual que usted ha sido positivo en las valoraciones de los lugares que le han gustado, también ha sido crítico con los sitios que no han respondido a sus expectativas. Y no se ha callado.

No se sienta culpable. El capitalismo y la era de la comunicación instantánea y global son así. La recompensa, pero también el castigo, son inmediatos y se reflejan en las cifras.

Hay que animar a nuestras cabezas pensantes a revertir la situación de esos lugares –en muchos casos señeros– que disminuyen el número de visitas, o que no las aumentan. Porque uno quiere creer que estos buenos números van más allá de la mera venta de entradas. Que quien se animó a salir de su casa también visitó, en el entorno inmediato de esos centros, fondas, bares, tiendas… y que volvió a su casa con sus bolsillos un poco más pobres pero con su alma mucho más rica.

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