El fin de las excusas

Hacemos Arqueología de Gestión: compatibilizamos el Patrimonio Arqueológico con el desarrollo

El fin de las excusas

Un tweet de @ArqueoPEPA, que pegamos aquí, nos lleva a hacer algunas recomendaciones a profesionales de la Arquitectura, el Urbanismo, la obra pública y la planificación en general.

No vamos a hablar de periodismo. Nos llevaría a otras cuestiones que tienen que ver con otras cosas más feas que, quizá, acabarían con nosotros dando explicaciones en un juzgado. No es plan.

Pero para que amigas, amigos y futuros clientes tengan claro como lo vemos desde esta casa, os contamos.

Una paralización de obra por causas arqueológicas es un hecho aislado, como lo es que se produzca un socavón inesperado o una surgencia de aguas imprevista. Por dos razones bien sencillas de comprender. La primera de ellas es que sabemos, cada vez más y mejor, dónde esta el Patrimonio arqueológico. La segunda, triste, es que sigue habiendo quién se lo encuentra, lo rompe, lo tapa y a otra cosa, mariposa -es que esto nos lo cuentan en todas las obras-.

La razón de porqué sabemos dónde están los restos arqueológicos es evidente: las distintas administraciones llevan tiempo invirtiendo en saber dónde se encuentra y se hacen estudios territoriales para localizarlo o presumir en qué lugares podría haber.

Así, tanto las autonomías como los ayuntamientos -en sus PGOU-, incluyen, cartografiadas, zonas de “riesgo”, “cautela” o “presunción” arqueológica.

Desde 1997 -que ya ha llovido- las excusas de la aparición de Patrimonio no cuentan en el Casco Histórico de Durango. Y esto pasa -en diferentes años-, en todos los Cascos Históricos de España. Si no pasa, es que alguien en la Administración no está haciendo bien su trabajo, por la razón que sea.

Cómo en otros órdenes de la vida, si inviertes en buenas búsquedas, destinando fondos suficientes, encuentras esos sitios y algunos más. Cuanto más inviertes, mayor es la seguridad y concreción en la detección del Patrimonio arqueológico, el soterrado y el construido.

Los puntitos marcan dónde están los elementos patrimoniales del municipio de Berantevilla, a través del visor web de GeoEuskadi. Eso sí, sus geometrías completas las tienen en Cultura del Gobierno Vasco

Así que, estimada y estimado, si vas a planificar, o construir, debes tener en cuenta esos posibles yacimientos registrados. Si tus datos y tu planificación son malos -porque no hay suficientes, porque son de mala calidad-, puedes echar la culpa a quién no haya invertido lo suficiente y no haya hecho un buen trabajo.

Si los datos son buenos, y todavía te empeñas en construir dónde es muy probable que haya restos -hay razones legítimas para hacerlo-, no te queda otra que anticiparte a la aparición de estos y a su documentación

No vale con pensar “ya pasará”, y no presupuestar la actuación. Pero lo que, sobre todo, no vale, es no hacer el cálculo de tiempos correspondiente para poder afrontarla con garantías de que se va a hacer antes de que tengas que detener tus equipos de construcción -con lo que cuesta una hora de máquina parada-.

Maquinaria y trabajadores a pleno rendimiento en la reurbanización de Maestu (Arraia-Maeztu, Álava). El que más parado estaba era el arqueólogo que tomó la foto. La presencia de profesionales de la Arqueología en obra minimiza la afección al Patrimonio, porque está prevista su participación y se coordina con la dirección de obra -y con el encargado- para que todo vaya lo mejor posible.

De una buena planificación surgen soluciones a los problemas, y es evidente: si con tiempo suficiente te has “librado” de las y los arqueólogos en tu solar, o en tu carretera, tus tubos, o lo que sea, más fácil vas a trabajar.

Un día se tiene que acabar la tontería de acusar de las paralizaciones a la existencia de Patrimonio. En la planificación previa debes tener en cuenta el condicionante patrimonial como tienes los ecológicos o las infraestructuras existentes.

En fin: poca inversión en Arqueología preventiva y nada de planificación previa -sin entrar a valorar si esto se hace de buena o mala fe- traen resultados funestos para tu obra, sí, pero, sobre todo, para el Patrimonio de todas y todos.

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