Refugio antiaéreo de Cueva Negra en Sestao (Bizkaia)

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Refugio antiaéreo de Cueva Negra en Sestao (Bizkaia)

En algunas ocasiones nuestra actividad profesional nos lleva a trabajar en sitios tan interesantes como el Refugio antiaéreo de Cueva Negra en Sestao, en el Territorio Histórico de Bizkaia.

En su entorno se estaba produciendo una actuación de urbanización, llevada a cabo desde el Gobierno Vasco, con la construcción de una nueva plaza y la conexión de ésta por las traseras de la calle Chavarri de esta localidad. Es en esta conexión donde se localiza el refugio.

Vista general de la zona de trabajo. A la izquierda las traseras de la C/Chavarri, derecha C/Nicolás Ormaechea (Orixe), tomada desde C/Itxaropena. Fotografía del autor.

Esta estructura defensiva pasaba desapercibida para el público en general. Hasta estos trabajos de urbanización el refugio estaba en un fondo de saco y su acceso se había colmatado de escombros y basuras hasta la cota de circulación actual, que está a más de un metro y medio de altura por encima de la original del refugio.

Acceso visible a Cueva Negra en el inicio de los trabajos. Hay que hacer notar que se había hecho un ligero trabajo de desbroce que permitía ver esa parte superior del acceso. Fotografía del autor.

Sin embargo, no pasaba desapercibido ni para la Historia ni para el grupo local de memorialistas ‘Gogoan Sestao Elkartea‘ que insistió a las autoridades municipales en que se tuviera en cuenta este espacio a la hora de su renovación urbanística, y así se incluyeron medidas de protección arqueológica en un elemento que no las tenía.

En ese sentido se ha desarrollado nuestra participación en el proceso: hicimos un control de las labores de construcción para determinar si las obras estaban afectando a Cueva Negra y, además, se planificó una excavación de la entrada del refugio y de su entorno cercano para intentar comprender mejor este espacio. Estas dos actuaciones se complementaron con otra pequeña excavación para la instalación del panel que cierra el acceso al refugio.

El refugio se construyó durante la Guerra Civil, y estuvo en funcionamiento hasta 1937.

En este tórrido mes de agosto se ha abierto parte de la instalación, y ya es posible acercarse hasta la boca de Cueva Negra en la que se ha instalado un panel con informaciones históricas sobre este espacio.

Vista actual del acceso, en una imagen de agosto de 2025 facilitada por la empresa constructora

En el final del texto se indica, textualmente: “Se ha realizado una excavación arqueológica, en la búsqueda de enseres u otros elementos significativos de los allí refugiados durante el periodo de la guerra, sin resultados satisfactorios”.

Imagen del panel explicativo. Fotografía facilitada por la empresa constructora

Me gustaría ofrecer algunas matizaciones al respecto de esta afirmación. Creo que es sumamente errónea y que no hace justicia al esfuerzo realizado con respecto a la actuación arqueológica llevada a cabo en el Refugio de Cueva Negra.

En primer lugar, una cuestión teórica. Una excavación arqueológica nunca busca “enseres u otros elementos significativos”. Si atendemos a “la definición académica más habitual [de la Arqueología], es el estudio de las sociedades humanas a partir de sus restos materiales. También se puede decir que es el estudio del pasado humano a partir de los restos materiales” (González Ruibal y Ayán Vila 2018: 12). Y debemos entender restos materiales como cualquier acción realizada por el ser humano, que incluye elementos muebles -esos “enseres”-, como restos inmuebles que, en ocasiones, se manifiestan como cortes o construcciones.

A partir de la localización de estos elementos se puede construir un relato histórico coherente con los datos obtenidos de la excavación. Es el caso.

Aspecto del acceso al refugio de Cueva Negra durante el proceso de excavación. El jalón está montado en dos metros. La diferencia entre la imagen inicial y esta es bastante notable. Fotografía del autor.

Las memorias de las dos excavaciones arqueológicas -entregadas en la Diputación Foral de Bizkaia- recogen actividades humanas que permitieron la construcción del refugio y ofrecer mejor protección a las personas usuarias -mayormente civiles-, envueltas en un conflicto bélico que utilizaba los bombardeos aéreos como arma de guerra para la destrucción física del enemigo, pero también para infundir terror en la población civil, como sucedió en Sestao los días 13, 15, 22 y 29 de abril, y el 23 de mayo de 1937 (Irujo 2021: 246-247, 250, 266, 300, 401).

Si describimos algunos de los elementos documentados nos podemos centrar en tres, que van de lo general a lo particular. La primera de las excavaciones pudo proponer que la estrategia de construcción del refugio incluía un acceso indirecto, excavado en la roca, dejando un pasillo zigzagueante que protegía el interior del refugio -y de sus refugiados- del efecto de la onda expansiva de bombas arrojadas sobre esta instalación. La aviación fascista atacó Sestao el 23 de mayo de 1937 y no parece descabellado afirmar que entre sus objetivos estaban los refugios de la población. Esta conclusión se puede hacer a partir del estudio del Atlas de los bombardeos sobre Sestao publicado por ‘Gogoan Sestao Elkartea’ que reproducimos aquí, aunque no podemos referenciarlo correctamente (si alguien nos puede pasar la cita correctamente la incluimos).

Atlas de los bombardeos de Sestao, de ‘Gogoan Sestao Elkartea’

En la segunda excavación se pudo detectar una pavimentación en la boca del refugio. A pesar de la modestia de su construcción, su estructura facilitaba el acceso a Cueva Negra puesto que el sustrato natural sobre el que está construido es arcilla. Este suelo evitaría los problemas que generaría transitar sobre este material y así se facilita un acceso más rápido y eficaz a refugio.

Planteamiento del sondeo, imagen previa al inicio de los trabajos. Fotografía del autor.
Restos del pavimento localizado, con un base hecha con clastos embutidos en la arcilla que daba soporte a un suelo de lajas de no mucho tamaño, que son las resaltadas en el recuadro rojo. Fotografía del autor.

Finalmente, y en lo particular, se han detectado huellas de trabajo de cantería en el acceso a la cueva -durante la primera excavación-. Estas marcas son las propias del uso de barrenas para poder perforar la roca y acondicionar esta para la cueva y el acceso al interior del refugio. Dado que la barrena es una herramienta fundamental en el trabajo minero estas huellas verificarían el trabajo de los mineros de Gallarta en la construcción del refugio -dato que se nos facilitó desde ‘Gogoan’-. Os dejamos enlace a lo que es una barrena, su importancia en el trabajo minero y su recuperación como deporte popular.

Trabajo de barrena en el exterior de la boca de la cueva. En la izquierda, vista general de la ubicación del negativo dejado por la barrena. Centro, desarrollo del negativo, desde abajo hacia arriba, donde se aprecia el agujero practicado en la roca. Derecha, punto de ataque de la barrena, en la parte superior de la roca natural. Fotografía del autor.

Así que creemos que estos elementos son lo suficientemente significativos para considerarlos como “satisfactorios” y dignos de ser tenidos en cuenta en la Historia de este elemento defensivo.

Referencias:

Irujo, X. 2021: Atlas de Bombardeos en Euskadi (1936-1937). Gogora-Gobierno Vasco. Bilbao.

Gogoan Sestao Elkartea. 2022: Atlas de los bombardeos sobre Sestao. Sestao Udala

González Ruibal, A. y Ayán Vila, X. 2018: Arqueología. Una introducción al estudio de la materialidad del pasado. Electrónica. Alianza Editorial. Madrid.

Texto -por si hay que buscar un responsable-, Rafa Varón, arqueólogo.

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